sábado, 11 de febrero de 2023

EL FINAL DE UN RELATO FRACASADO



Mediante la utilización de la disminución del número de test de PCR y de la bajada del número de ciclos, junto con la esperada bajada de fallecidos por la escasa respuesta a la 4ª inoculación, según se vaya avanzando hacia la primavera (con el fin de la epidemia estacional de la gripe), llegarán al final de su relato enmascarando un auténtico fracaso pandémico, con el objetivo de que no se les exijan responsabilidades.


Tanto en el escrito “Contrarrelato pandémico” como en el titulado “Sus propios datos nos dicen la verdad”, comenté que, en este momento, el oficialismo nos está dando un relato totalmente diferente, acorde con querer salir sin reconocer errores del relato pandémico que ha mantenido la oficialidad a lo largo de estos años, siendo, pues, un relato distinto al empleado desde la primavera del 2020, donde el relato versaba sobre un miedo atroz, cuando la situación a partir de junio de 2020 era la misma que tenemos en la actualidad, como lo podemos comprobar con el estadístico Ro (índice de infectividad), con valores, desde esa fecha hasta la actualidad, propios de la gripe.

Esta nueva versión del relato la unen a que han sido las vacunas las que han ocasionado esta bajada de virulencia del virus, aunque con una mayor contagiosidad, cuando la realidad es que lo que hemos tenido durante todo este tiempo es el virus gripal estacional, eso sí, con grandes casos de síndrome covid ocasionados por las inoculaciones.

El oficialismo (gobierno, políticos, medios de comunicación y profesionales sanitarios) nos quiere trasmitir a la población que han sido las vacunas las que han desletalizado el virus, con el fin de salir de la forma más holgada posible del relato, al cual, con toda probabilidad, añadirán, disminuyendo el número de test de PCR, el ir haciéndolos a muchos menos ciclos, de forma que vayan, asimismo, disminuyendo los positivos de covid. Su objetivo es terminar su relato agradeciendo a la vacuna que haya controlado la covid, de manera que la población no les pida responsabilidades. Pero es precisamente esta población, que ha creído el relato oficial, la que con su negativa a darse la 4ª inoculación está poniendo al descubierto la falsedad científica del relato oficial.

Con los datos actuales vemos como se confirma lo comentado ya que si analizamos lo ocurrido en el período que va desde mediados de octubre de 2022 hasta fin de enero de 2023, fechas en las que se ha ido administrando la 4ª inoculación, vemos como el número de test de PCR han ido disminuyendo, y, esto junto a la más que probable bajada del número de ciclos a los que se han estado haciendo dichos Tes., nos lleva, con toda probabilidad, a este descenso brusco del número de casos positivos actual. ¿Nos podría informar la Sra. Gotzone Sagardui, cuáles son los ciclos empleados durante toda la pandemia y con más concreción, los de este mes de enero de 2023? Sabemos que de julio a septiembre de 2021 se utilizaron 35-40 ciclos que, como es sabido, no son los adecuados para determinar la positividad.

Con estos datos oficiales, se observa que los test realizados aumentaron un 4,41% en el mes de noviembre de 2022 respecto a octubre de 2022, disminuyeron un 6,03% en diciembre de 2022 respecto a noviembre de 2022, y esa disminución se da de forma especial en el mes de enero de 2023 respecto a diciembre de 2022, con un 14,77%. Otra conclusión que se extrae de la gráfica de los datos es que a partir de enero de 2023, los positivos dejan de estar correlacionados con el número de test realizados, como así ha sido durante toda la pandemia hasta finales del año 2022 (r= 0,76), por lo que se puede tener la duda razonable de que estos últimos test se están realizando con un menor número de ciclos, ya que la correlación en este mes de enero no es en absoluto significativa (r= -0,30).

El estadístico de la Ro (índice de infectividad) se mantiene más o menos estable durante este período de la 4ª inoculación, con valores propios de las epidemias estacionales de gripe. Observamos, mientras, que esa Ro no se corresponde con el número de casos positivos, cuando este estadístico define el nivel de infectividad, es decir, los casos positivos, lo que, junto a la disminución de número de test de PCR realizados durante la pandemia, avala que durante ese período (pandemia), con toda probabilidad se habrán contemplado un mayor número de casos positivos, por haberlos hecho con ciclos altos. Muchos de esos positivos se corresponden a casos de gripe, con una correlación (r= 0,35) desde el inicio de la pandemia hasta finales del año 2022, bastante más significativa que la hallada para este mes de enero, que no presenta significación alguna (r= -0,02).

Observando el número de fallecidos por/con covid, se aprecia que estos aumentan acorde con el % de las diferentes dosis administradas, y las curvas obtenidas expresan cómo se presenta un mayor número de fallecidos en correlación a los porcentajes de inoculaciones, con pauta completa, 3ª inoculación y 4ª inoculación.

La tasa de fallecidos/100.000 vacunados es mayor incluso con la 3ª inoculación que con la pauta completa, aunque se pueda considerar un solape entre las dosis de pauta completa y 3ª inoculación. La tasa de fallecidos/100.000 vacunados disminuye de forma importante con la 4ª inoculación acorde con el menor porcentaje de dosis inoculadas.

Todos estos datos nos indican que mediante la utilización de la disminución del número de test de PCR y de la bajada del número de ciclos, junto con la esperada bajada de fallecidos por la escasa respuesta a la 4ª inoculación, según se vaya avanzando hacia la primavera (con el fin de la epidemia estacional de la gripe), llegarán al final de su relato enmascarando un auténtico fracaso pandémico, con el objetivo de que no se les exijan responsabilidades, y deberá ser la sociedad la que, por lo tanto, tendrá que reivindicar esa exigencia de responsabilidades.

El contrarrelato, como ya lo comenté en su momento, es que han creado una pandemia, jugando con la cantidad de test de PCR, el número de ciclos y la creación de olas acorde con las epidemias estacionales de gripe, siendo las últimas olas (coincidentes con las inoculaciones) las causantes del verdadero síndrome covid. Con este juego a su libre albedrío, nos llegan a dar a entender que el “santo grial” es la razón de que el virus esté controlado y la pandemia se dé por terminada. Precisamente, la OMS está retrasando su decisión de terminar con ella para hacerla coincidir con el final de la epidemia estacional de gripe.

Es cierto que la sociedad está deseando que termine esta distopía, porque ya está cansada de un relato pandémico donde el elemento esencial ha sido el miedo, pero creo, que si no queremos que esto se vuelva a repetir en un futuro, esta misma sociedad debe reivindicar la exigencia de responsabilidades, ante lo que con toda probabilidad será el fin de un relato pandémico fracasado.

Jon Ander Etxebarria
(Visto en https://jonanderetxebarria.wordpress.com/)

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