viernes, 6 de octubre de 2023

UNA DE INDIOS



De entre todos los disparates publicados por los propagandistas de la timovacuna en su afán por convencer a los simples, los temerosos y los directamente negados al análisis hay algunos que se llevan, indudablemente, la palma. Son los que atribuyen al experimento de nefastas consecuencias resultados no ya benéficos, sino directamente milagrosos. Es el caso de la información difundida por Clarín en enero de 2022 según la cual un hombre que había perdido la movilidad y la voz en un accidente automovilístico recuperó súbitamente sus facultades.


Fabricar un tratamiento experimental que no ha cumplido
los protocolos de elaboración ni los plazos de rigor = Ciencia.
El prodigio habría ocurrido en una remota aldea de la India, pues estas noticias abracadabrantes siempre tienen lugar donde resulta complicado el comprobarlas. Como cuando la prensa difundía que un conocido antivacunas de otro país había muerto renegando de su negacionismo y clamando por la absoluta necesidad del salvífico pinchazo. Yo lo he leído de algún conocidísimo antivacunas italiano del que, extrañamente, mis amigos y conocidos italianos no sabían ni que existía. Supongo que en el país de la bota la noticia sería que el moribundo renegado era el conocidísimo antivacunas español Benemérito Urriaga, pongo por caso.

En cualquier caso, la propaganda ya no adopta ningún matiz de credibilidad. Nos vende las historias más absurdas con un impudor delirante. Así que, amigo lector, ya sabes: la timovacuna no inmuniza, pero, dada su capacidad de obrar milagros, tal vez haya que empezar a llevar la contabilidad de si resucita a más muertos de los que provoca y al final resulte que los beneficios sí que superan a los riesgos.



(posesodegerasa)

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