sábado, 14 de octubre de 2023

LA TRISTE REALIDAD DE GAZA



Gaza es considerada por la comunidad internacional –desde hace más de 50 años (1967)– como "territorio ocupado" por Israel. Ello es igualmente aplicable a Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán.

Desde 2007 está sujeta a bloqueo MILITAR por parte de Israel, que ha destruido de forma sistemática su economía para hacerla dependiente por completo del ocupante.

Israel mantiene el control directo de sus fronteras, con una valla de 65 kilómetros de muros, trincheras, barreras metálicas, alambradas y alambre de púas que la rodea por completo, y que vulnera el derecho internacional.

Israel también mantiene un control indirecto de su vida interior: controla sus espacios aéreo y marítimo, seis de los siete pasos fronterizos (el otro está bajo el control de Egipto), y se reserva el derecho a entrar cuando lo considere oportuno. La Franja de Gaza depende por completo de Israel en términos de agua, electricidad, telecomunicaciones y servicios.

En Gaza viven hacinados más de 2 MILLONES de palestinos, el 70% de ellos refugiados, convirtiéndose así en el tercer lugar más densamente poblado del mundo, sólo por detrás de Singapur y Hong Kong.

La accesibilidad a más del 8% de su ya reducido territorio también les es impedida por Israel, que ha provocado que su sector agrario haya disminuido UNA TERCERA PARTE sólo en los 5 años que van desde 2014 a 2019.

Ello es debido a una ‘tierra de nadie’ impuesta por el ejército israelí, un área de exclusión MILITAR que se adentra en un 25% del territorio de Gaza e invade un 35% de sus tierras cultivables. Esta frontera de facto está muy lejos de la ‘línea verde’ de armisticio de 1949 que las debería separar oficialmente.

«Los israelíes son de gatillo fácil, por no hablar de los daños causados por sus tanques y bulldozers. Igual que todos los campesinos de la zona fronteriza, a menudo estoy expuesto a los disparos. Me impiden trabajar de noche para aprovechar la corriente, cuando hay: si sospechan del más mínimo movimiento, ametrallan o bombardean», relata Khaled Qadeh, uno de los pocos agricultores que quedan en Gaza.

El 80% de los palestinos en Gaza dependen de la ayuda humanitaria, y casi la mitad viven por debajo el umbral de la pobreza.

El 95% de los acuíferos no son aptos para el consumo. La falta de combustible impide, a su vez, el funcionamiento de las plantas de depuración.

La única planta eléctrica operativa ha sido bombardeada en varias ocasiones, pese a producir sólo una décima parte de lo que Gaza necesita. La población sólo dispone de 4 horas de electricidad al día, lo que impide cualquier actividad industrial, sin contar el verdadero atentado que supone para la educación y la sanidad, con cientos de escuelas y quirófanos sin luz.

El 50% de sus habitantes son menores de edad, y prácticamente la mitad de ellos (½ millón) han nacido y vivido TODA su vida completamente aislados del mundo bajo el bloqueo israelí.

Los sectores que tradicionalmente tiraban de la economía, como las manufacturas, la agricultura o la pesca, han sido prácticamente reducidas a ceniza por el bloqueo total de sus fronteras marítimas y terrestres por parte de Israel. Su población NO tiene la capacidad de entrar o salir cuando lo deseen, como tampoco pueden importar o exportar productos libremente.

Israel les prohíbe cualquier salida al mar, y los pescadores son disparados regularmente por las patrulleras israelíes. Sólo en el primer semestre de 2019, los israelíes abrieron fuego en más de 200 ocasiones contra los pescadores, hirieron a unos 30 y requisaron una docena de barcos.

En el año 2000, Gaza contaba con unos 10.000 trabajadores del sector pesquero. Comoquiera que Israel les excluye del 85% de las zonas marítimas a las que el DERECHO INTERNACIONAL les da acceso, dos terceras partes tuvieron que tirar la toalla. Del tercio restante, el 95% sobrevive con menos de 5 euros al día.

Esta situación NO es fruto de una catástrofe natural, ni de la casualidad, sino de una deliberada estrategia israelí para empobrecer a la población y colocarla en una situación de absoluta dependencia.

«Los funcionarios israelíes han confirmado en reiteradas ocasiones a miembros de esta embajada que su objetivo es mantener funcionando la economía de Gaza al nivel más bajo posible» señalaba en 2008 en un correo filtrado la Embajada de EE.UU. en Tel Aviv.

La mera admisión hace escasos días, por parte del Ministro de Defensa de Israel Yoav Gallant, de que el combustible, la electricidad, los alimentos y el agua en Gaza dependen en exclusiva de Israel, y de que les han sido eliminados unilateralmente por ellos, para una población CIVIL de más de 2 MILLONES de habitantes, 1,4 millones de ellos refugiados, es la admisión no sólo de crímenes de guerra, sino de que han convertido Gaza en una inmensa prisión, el mayor campo de concentración a cielo abierto del planeta.

Israel tiene un problema terrorista con Hamás, un engendro de creación propia, problema que quiere hacer extensivo a TODA la población CIVIL de Palestina, a la que tiene subyugada y sometida a un régimen y tratamiento inhumano.

(Fuente: https://t.me/tirachinass)

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