martes, 28 de junio de 2022

PANDEMIA DE COVID: UNA TRAMA DE MIEDO, CORRUPCIÓN Y PODER (1ª PARTE)



El epidemiólogo y profesor de la Escuela de Salud Pública de Yale, Harvey Risch, denuncia que el virus del Sars-CoV-2 fue creado artificialmente. Revela los intereses detrás de la supresión de fármacos económicos y sin patentes pero efectivos para el tratamiento temprano de esta enfermedad.


Una vez más, la falta de pensamiento crítico es la clave para entender la paranoia que vivimos desde marzo de 2020. Esta vez, es el doctor Harvey Risch, quien lo hizo notar en una entrevista con La Prensa en la que invitó a dudar de todo: de la FDA, los CDC, los NIH, los médicos, los medios e incluso de lo que él mismo dice. “El problema no es la pandemia sino el miedo a la pandemia. Hay que entender que si uno logra dejar de lado ese miedo, podría arribar a conclusiones distintas de las que nos están diciendo”, aseguró este profesor de Epidemiología en el Departamento de Epidemiología y Salud Pública de la Escuela de Salud Pública y en la Escuela de Medicina de Yale.

"El peor problema con nuestros miedos es que estamos dispuestos a tomar el primer método que los reduzca. Entonces, cuando una autoridad viene y te dice si hacés esto, se soluciona tu problema, lo hacemos porque resuelve nuestro miedo. Pero hay que cuestionar eso. Y hay que ser todo lo objetivo que se pueda para tratar de entender la ciencia, porque la ciencia que a uno le cuentan no es ‘la ciencia’. Sino que la gente debe leer los estudios científicos, tratar de entenderlos y si tiene dificultad en entenderlos, enviar un mail a los autores o a mí, si puedo ayudar a explicar las cosas. Traten de comprender por sí mismos qué significan para arribar a conclusiones propias. Así es como lo hacen los científicos y así es como las personas deben hacerlo”, instó Risch, quien cuenta con un doctorado en modelación matemática de epidemias infecciosas.

- ¿Cuáles son los objetivos de esta epidemia de miedo? ¿Tiene que ver con dinero, corrupción y poder? ¿O con una agenda especial?

- Sin dudas hay mucha información dando vueltas, disponible para cualquiera que preste atención y que muestra que todas esas cosas están ocurriendo. Todas ellas desempeñaron diversos tipos de papeles. Estaba el rol del dinero, el rol de las compañías farmacéuticas, y que no son solo de ahora, sino que empezó hace casi una década ya que este virus no es nuevo, sino que fue creado en la última década. Las compañías farmacéuticas han estado involucradas en su creación. Así es que sabían que algo se avecinaba. Por lo tanto, hay cuestiones tanto de dinero como de poder de esas grandes compañías para estar por encima de los países. Y lo hemos visto en el modo en que estas farmacéuticas han hostigado a algunos países más pequeños de Sudamérica para que les den la titularidad de ciertos bienes nacionales, como aeropuertos y otros, antes de venderles sus productos. Esta clase de situaciones es lo que hace a las farmacéuticas sentirse más poderosas que los países. Y creo que no solo les ha pasado a esos países, sino también a Estados Unidos, a Canadá… es algo que sucede en todas partes y sobre lo cual no se está discutiendo.

- De modo que usted cree que este es un virus artificialmente creado.

- Sí, no hay dudas de que esta versión en particular, que fue liberada en Wuhan, es un virus creado. Es un virus hecho por el hombre. Y la razón por la que sabemos esto es científica: el virus tiene una sección de su información genética que no existe en ningún otro lugar, tiene una longitud de 19 nucleótidos genéticos, que es una longitud única de información genética. Esta secuencia única de 19 nucleótidos aparece en una patente de Moderna de 2013. La naturaleza no puede ser patentada. Según la ley de Estados Unidos, si uno patentará un gen debe modificarlo para darle una función diferente. Moderna patentó este gen, entre otros, e incorporó esta secuencia dentro. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) cuentan con motores de búsqueda online, uno de ellos llamado Blast, y si uno toma esta secuencia de 19 nucleótidos y la coloca en el panel de búsqueda, las primeras 100 coincidencias exactas que aparecen como resultado son de Sars-CoV-2. Por lo tanto, no hay manera de que esto pueda ser un accidente, que esto haya ocurrido por casualidad. La probabilidad estadística es cero. Esto tiene que haberse tomado de la patente original de 2013 para ser usado por el Instituto de Virología de Wuhan en el virus.

- ¿Cuándo advirtió que había algo mal en el modo en que se estaba manejando esta epidemia?

- En marzo o abril del año pasado. Me involucré con el tema del covid porque soy miembro de la Academia de Ciencia e Ingeniería de Connecticut, que nuclea a científicos senior. Al comienzo de la epidemia de covid ellos decidieron formar un comité para desarrollar planes para ayudar a reabrir el estado luego de los confinamientos. El gobernador ya tenía su comité, pero esta asociación decidió hacer otro comité que incluyera personas de diferentes áreas, psicólogos, diseñadores de aviones, todo tipo de personas interesantes que pensarían fuera de la caja, no solamente en medicina y el virus. Fui invitado a participar. Cada uno de los miembros tenía como rol pensar sobre determinadas cuestiones. La mía fue sobre tratamiento temprano ambulatorio, es decir qué se podía hacer para ayudar a las personas. Así fue que empecé a mirar la hidroxicloroquina, el remdesivir y otros medicamentos. Los trabajos originales -fueron cinco- mostraban beneficio de tratar a las personas con hidroxicloroquina, más antibiótico, más zinc. Esta fue una receta que el doctor Raoult, en Marsella, usó y que el doctor Zelenko empezó a usar en Estados Unidos. Ellos no sacaron esas recetas de una galera. Vieron que la hidroxicloroquina se había utilizado en Corea contra los coronavirus a partir de un estudio del Instituto del Dr. Fauci de 2005, por lo que había razones para escoger estos medicamentos. Así fue que empezaron a tratar pacientes y vieron que funcionaban y comenzaron a reportar sus resultados. Otros comenzaron a hacer lo mismo. Con los cinco reportes que tenía para abril de 2020 escribí un paper analizando muy cuidadosamente el uso de la hidroxicloroquina y del remdesivir y lo publiqué en el “American Journal of Epidemiology” a fines de mayo de 2020. Este paper captó mucha atención: se ha descargado 90.000 veces y ha sido leído 150.000. Es el artículo más leído en la historia de esa publicación.

Algunas personas me han manifestado desacuerdo diciendo que no tenía suficiente evidencia para ser tan concluyente como había sido. Pero creo que la evidencia era muy fuerte, si no concluyente. Y además argumenté que no había ninguna desventaja porque la hidroxicloroquina era el medicamento más seguro, que se ha utilizado por 65 años en cientos de millones de personas. Es más seguro que la aspirina, que el paracetamol, es más seguro que casi todo. Lo pueden usar embarazadas, niños, personas mayores con fragilidad. Está entre los medicamentos más seguros del planeta. Lo extraño que empecé a ver fue la publicación de estudios que decían que habían estudiado la hidroxicloroquina en pacientes hospitalizados y que por ende no funcionaba en pacientes ambulatorios. Eso no tiene sentido. Y abordé ese punto en el paper que escribí.

Al principio pensé que los científicos estaban siendo descuidados en el modo de presentar los resultados al escribir que lo habían estudiado en personas internadas y en sus conclusiones decían que esto no funcionaba y punto. Y que luego el periodismo recogía eso. No me di cuenta de que esto era un problema sistemático que había comenzado mucho antes.

Así que en los siguientes cinco o seis meses, se publicaron más estudios, cada uno de ellos apoyando lo que yo había dicho, con más cantidad de datos. Por ejemplo, un estudio en Arabia Saudita con 8.000 pacientes, mostrando un beneficio cinco veces mayor en la reducción de la mortalidad, otro estudio en Irán con 29.000 pacientes. No se puede decir que esto es anecdótico cuando se tiene a 40.000 personas tratadas en todos estos estudios. De modo que está probado que este medicamento funciona.

- Es decir que había una clara intención detrás de los estudios que decían lo contrario.

- Puedo discutir sobre todos los ensayos clínicos fraudulentos, que fueron ideados y manipulados para fracasar desde el principio. Es muy fácil hacer eso en estudios aleatorios. Muchas personas creen que los estudios aleatorios son el estándar de oro, pero lo son si son hechos cuidadosamente y con honestidad. De lo contrario, son basura. Y eso es lo que ha sucedido. He tratado de ser objetivo y decir que esta medicación funciona, que debe ser utilizada y que hay médicos en el mundo que están usándola. Muchos de ellos de manera silenciosa. En Estados Unidos hay grupos de telemedicina y los encuesté para ver cuántos pacientes trataron, cuántas muertes tuvieron. También a otros doctores como Fareed y Tyson, en California del Sur, al doctor Zelenko, y toda esa información que recolecté suma más de 150.000 personas que han sido tratadas con hidroxicloroquina, con menos de dos docenas de muertes. No se trata de una reducción de la mortalidad del 80%, sino de entre 97 y 99%. Así de bueno es esto si se utiliza rápidamente, en la dosis adecuada. Y es el modo en que un médico trata a un paciente, no basado en una fórmula ni en una receta preestablecida.

- ¿También comprobó que la ivermectina funcionaba?

- Hay cientos de estudios tanto para la hidroxicloroquina como para la ivermectina, pero muchos de ellos tienen todo tipo de objetivos imprecisos. Los objetivos que realmente son importantes son: determinar si el paciente tuvo que ser hospitalizado y si las personas murieron o no. Esos son los resultados sobre los que me concentro. Hay 10 estudios que toman esos objetivos al estudiar el tratamiento de pacientes ambulatorios con hidroxicloroquina. Para la ivermectina, hay nueve o 10 estudios que evalúan cuántos pacientes fueron hospitalizados y tres estudios sobre mortalidad. El resto son estudios con objetivos imprecisos y subjetivos. En ese sentido, hay menos evidencia para ivermectina que para hidroxicloroquina. Pero la magnitud de los beneficios es similar. La ivermectina reduce el riesgo de hospitalización en un 70%, la hidroxicloroquina alrededor de un 60 a 70%. Ambos medicamentos reducen el riesgo de mortalidad en tres cuartas partes. Y ambas medicaciones pueden ser utilizadas a la misma vez en un mismo paciente.


- Sin embargo, estos medicamentos no sólo fueron suprimidos por las agencias de salud pública, sino que se alertó que podrían ser peligrosos.


- Ese es el fraude más grande. Si uno visita el sitio web de la FDA y observa la advertencia sobre la hidroxicloroquina que está subida desde julio del año pasado, dice con grandes letras negras “Advertencia: la hidroxicloroquina no debe ser utilizada para pacientes ambulatorios con covid-19 debido a los riesgos de eventos cardíacos adversos”. Y, debajo, en letras pequeñas dice: “Basamos esta advertencia en eventos adversos en pacientes hospitalizados”. Así de evidente es el fraude. El fraude es que si la FDA tuviera información sobre eventos adversos en pacientes ambulatorios, hubiera dicho basamos esta advertencia en eventos adversos en pacientes ambulatorios. Además, sabemos que no la tienen porque bloquearon su uso en marzo del año pasado para pacientes ambulatorios y solo la autorizaron de emergencia para ensayos en pacientes internados. Pero el covid en pacientes internados es una enfermedad completamente diferente al covid en pacientes ambulatorios, que la atraviesan como una gripe común. Mientras que una vez que esto avanza y las personas comienzan a tener dificultad para respirar y son hospitalizadas, es porque se produce una dificultad respiratoria aguda como la neumonía y esa neumonía es una enfermedad completamente diferente, que requiere un tratamiento distinto. Por lo tanto, si la hidroxicloroquina funciona o no y si produce o no eventos adversos en personas hospitalizadas es irrelevante para pacientes ambulatorios. Por lo tanto, esta es la mayor mentira de la FDA, a la vista del público.

Agustina Sucri
(Fuente: https://www.laprensa.com.ar/)

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