domingo, 31 de enero de 2021

SE RESPONSABLE: INYÉCTATE UN VENENO DEL QUE NADIE SE HACE RESPONSABLE



La Comisión Europea se niega a dar a conocer a la sociedad los acuerdos a los que ha llegado con las empresas fabricantes de las vacunas que van a inocularse a los ciudadanos europeos. No quiere decir ni cuánto va a pagar por ellas ni en qué términos se ha pactado la inmunidad legal sobre sus potenciales efectos adversos, muertes incluidas.

De esta política oscurantista se benefician Pfizer, AstraZeneca, Sanofi GSK, Janssen Pharmaceutica, Curevac y Moderna.

Es indignante, inaudito e ilegal, pero las condiciones de los contratos son secretas. La Comisión Europea se ha negado en varias ocasiones a revelarlos alegando que no es de aplicación la Ley de Transparencia Europea porque hacerlo podría eludir su obligación de proteger los secretos comerciales de tales empresas, una auténtica falsedad porque puede hacerlo dando a conocer todo menos tales "secretos comerciales". ¿Qué le impide dar a conocer, por ejemplo, dónde exactamente se están produciendo las vacunas, en qué condiciones, con qué garantías, bajo qué supervisión, mediante qué procedimientos y procesos o con qué materiales? Absolutamente nada. ¿Y por qué no puede revelar los precios, los derechos generados o las indemnizaciones pactadas por ambas partes?

Que se permite a los eurodiputados entrar en la sala donde se guardan, pero sin móviles ni cámaras, y solo con unos folios para poder tomar notas de algo durante media hora y encima se les prohíbe difundir nada de lo que lean es inconcebible.


Lo que está pasando con las vacunas del Covid es nauseabundo, pero aún más sorprendente es que haya quien, conociendo esta opacidad y esta absoluta falta de garantías, quiera que le inoculen algo que no sabe qué es, sabiendo, en cambio, que nadie responderá si le causa lesiones, enfermedad o muerte.

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