miércoles, 18 de febrero de 2015

CERTIFICADO DE NACIMIENTO, CERTIFICADO DE MUERTE



El certificado de nacimiento, un documento increíblemente absurdo en su esencia, puesto que da fe de algo que es obvio -que un ser humano nació vivo-, es, en realidad, la clave del régimen de esclavitud en que nos hallamos.

De hecho, es un certificado de la muerte, puesto que establece una propiedad sobre la persona, que queda registrada, documentada y sometida a una ficción jurídica -la ilusión de ser una entidad mercantil, una corporación sobre la que el Estado crea una expectativa de beneficio- que se mantiene hasta que se certifica el cese de su existencia.

Dicha corporación se crea con el mismo nombre que tenemos, pero para diferenciarlo de la persona natural se escribirá siempre CON LETRAS MAYÚSCULAS. La figura jurídica que rige esta duplicación se conoce como "capitis diminutio maxima": las letras mayúsculas reducen a la persona al máximo, la sustituyen por una entidad muerta sometida al estado, carente de derechos y de propiedades. Esa identidad ficticia es un esclavo, que aceptas ser desde el momento en que entras en contrato con ELLOS (esclavitud por consentimiento). Solo mediante contrato se entra en la ficción legal que nos saca de la esfera de lo privado, donde somos seres genuinos, regidos por el derecho natural y dotados de derechos naturales, para arrojarnos a la de lo público, donde somos mercancías gobernadas por la Ley Marítima que rige el comercio.

"El Doble Tú" la PERSONA FICTICIA es creada usando nuestro certificado de nacimiento como MCO (Manufacturer's Certificate of Origin, Certificado de Origen de Fabricante), y el país en el cual nacimos como el “puerto de entrada”. Esto le dio al gobierno ficticio una PERSONA ficticia (el "strawman" u "hombre de paja") con quien tratar directamente.

Cada certificado de nacimiento se convierte en un bono o acción registrada en la bolsa de valores de Nueva York. El número de dicho registro es el número rojo impreso en dicho certificado, que nos convierte en propiedad de un banco.

Cada persona es un respaldo o una garantía de que el gobierno pagará su deuda externa

La ficción de la persona jurídica, el "doble tú", se confirma con cada acto administrativo, contrato o permiso que el titular de la ficción suscribe. Al firmar cualquier documento legal, en que la persona es identificada con su nombre escrito en LETRAS MAYÚSCULAS, se está haciendo renuncia de los derechos que nos asisten como seres naturales.

El ser humano genuino no es la "persona". El término "persona" (originariamente, máscara a través de la cual resuena -per sonare- la voz de un actor teatral) remite a una representación, una ficción. El término es definido por el "Black law dictionary"o diccionario de leyes como "corporación, empresa, entidad muerta". Solo la denominación "persona natural" nos remite a un ser vivo.

Al nacer un niño, el primer documento que el hospital extiende sobre él en el mundo anglosajón es el llamado "life birth record", el certificado del ser vivo. En él quien da fe de que el niño nació es la madre, que facilita los datos del recién nacido. Ese documento inicial da lugar al Acta de Nacimiento o Partida de Nacimiento, en la que se opera el conjuro por el cual la persona natural es sustituida por la persona jurídica, el "hombre de paja" o corporación, registrada legalmente mediante un nombre y un número de registro, que identifican no a una persona natural, sino a una mercancía.

La aceptación del nombre implica el sometimiento al Sistema. Quien registra una propiedad a su nombre se convierte automáticamente en guardián de esa propiedad, no en propietario, pues el nombre no identifica a la persona natural sino a una corporación sometida a la Corona, verdadero titular. Es más, el uso de lo que llamas "tu" nombre -que no es tuyo- es de hecho un fraude, un uso de una propiedad ajena. Todo lo registrado con tu nombre pertenece en realidad al dueño de ese nombre.

(posesodegerasa, con información procedente del canal QLTV de YouTube)

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